domingo, 7 de marzo de 2010

8 de marzo



Para todas, com amor

sábado, 6 de marzo de 2010

A escrava que amou

Rúa do Paseo, foto Selina

Na fiestra folgada do horizonte
está a escrava que amou,
ata o penúltimo instante,
o desleigado amor desa cruel vaidade,
que aínda fire o perdón cun beixo mudo,
na ollada silente dun ceo de pedra.
Ela, que con feble pulso, aínda terma da Terra
e late sen ritmo nas horas sen luz
que deixas ó teu paso.

lunes, 1 de marzo de 2010

Crise

Foto: Selina

Levo tanto tempo sen facer unha entrada que xa me son horas.
Hoxe entra marzo, ventoso por certo, e con el terremotos, tsunamis, bombas metereolóxicas... moito movemento no planeta pero pouco nas conciencias e nos cambios de actitudes cara o medio.
Unha énchese de pesimismo, o pesimismo da razón e aínda que lle quede un chisco de optimismo da vontade, esta vaise mermando e por momentos o espríto entra en crise.
A crise vaise estendendo coma unha pandemia contra a que nos están facendo crer que non hai antídoto.
Na bandexa de entrada do meu correo aparecen a diarío listas interminables de polítcos delincuentes, acosadores sexuais, peticións de firmas contra: etnocidios indíxenas, intervencións salvaxes en ecosistemas vulnerables, maltrato animal, violacións dos dereitos humanos, verquidos tóxicos, manobras orquestais contra a nosa ligua... E con este panorama, a verdade e que me resulta absolutamente trivial e imposible escribir sobre o último libro que me cautivou ou os marabillosos ciclos de cine que nos depara o Cine Clube Padre Feijoo.
Polas mañáns esperto coa alma enguruñada, feita un novelo, vístome de loito, desaiuno cemento e arrastrando os pés marcho a traballar sen gana, baixo a choiva e nen miro as mimosas que xa están floridas.

Reedito a entrada porque sego a ser unha inocentona: véxan vostedes mesmos

martes, 26 de enero de 2010

Terciopelo Negro


El trasiego de muebles, bultos, innumerables cajas con libros y demás objetos que se acumulan con el paso de los años, estaba en su apogeo.

Las mudanzas de mi nómada vida eran siempre un dolor. Pero esta vez, curtida ya en la feliz disciplina del desapego, suponía una reafirmación en mis convicciones. Deshacerse de lo viejo y recibir el nuevo espacio, el aire diferente de otro lugar era un pensamiento que me llenaba de fuerza.

A pesar de eso, sabía que en algún rincón de la casa que abandonaba se escondía agazapada alguna nostalgia, algún capítulo del pasado escrito en un objeto, para olvidar o para releer.

Con esa seguridad me dirigí al desván. Revisaría las cosas de las que me desharía y cuales seguiría conservando.

“Esto si, esto no”…

Los criterios para realizar esta labor dependían de mi estado de ánimo y en esta fase de mi vida valoraba por encima de todo “el menos es más”. Sin embargo había un pequeño baúl con determinados objetos que siempre arrastraba conmigo y de los cuales me costaba separarme: mi primera minifalda, el sombrero raído de mi abuelo, mi primer plumier de madera, la muñeca pelona, la colección de postales, una caja con flores secas… y la chaqueta de terciopelo negro de mis años universitarios.

Allí estaba echa polvo, con las hombreras rozadas por los abultados bolsos, los bolsillos dados de sí y las coderas desgastadas. Sus arrugas eran líneas en las que leer las mil historias en las que me acompañó.

La tomé en mis manos, la apreté contra mi cuerpo y sentí su olor a patchouli, a calle, a viejo…

En las pequeñas motas de polvo que brillaban al rayo de sol que entraba por la claraboya se disipaban asambleas en paraninfos, reuniones clandestinas, manifestaciones ilegales, cargas de la policía, horas de biblioteca, exámenes y la evocación de Ángel, amigo del alma en su Ducatti 250 cc., vino a mi mente como a la casa de la que nunca partió.

Él también tenía una chaqueta de terciopelo negro a la que me agarraba fuerte cuando me llevaba en su moto a la facultad desde el trabajo que compartíamos en una escuela de los suburbios, o cuando los domingos enfilábamos La Castellana para llegar a los conciertos matinales del Teatro Real y a la salida comíamos en un chino de Pacífico, para al acabar irnos hacia los colegios Mayores que siempre ofrecían una buena programación cultural en aquellos tiempos sedientos, en aquella sequía franquista.

Esa moto que tantas alegrías nos dio y que un mal día acabó con su vida en una carretera, lejos de todos nosotros. Si, los dioses aman a los mejores, por eso se los llevan consigo y nos dejan huérfanos de su luz.

Con los ojos húmedos por el recuerdo de esta pérdida que marcaría mi vida, doblé la chaqueta acariciando en ella todas aquellas experiencias meridianas, acariciando la cintura de Ángel a la que me agarraba fuerte cerrando los ojos, dejándome llevar al cielo, donde seguramente estaba leyendo toda la poesía, toda la filosofía que aquí no tuvo tiempo de leer.



sábado, 16 de enero de 2010

lúa negra en acuario

Foto: Denis Stock

Unha vaise espindo nun streep tease meláncolico con fondo de vilonchelos. Coma un bidueiro no outono. Deixando caer cada folla de vida, cada historia nun suspiro de alivio e pena á vez. Sen apegos, pero con tristeza daquelo que puido ter sido e non foi.
É o vento da liberdade que toma as decisión precisas, é o vento da lucidez á percura da valiosa verdade.
Soa e espida no lameiriño do regato coas raíces ben fondas, cos brazos ben erguidos, co corpo cheo de ollos, escoitando a lingaxe dos paxaros que por veces se pousan a descansar.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Villancico Laico-gitano

Foto: Florian Barbu

Vente amigo vamos a ver
al hombre nuevo que va a nacer.
El valor y la fortuna
se pelearán por abrirle la cuna.
Está tan vivo y gracioso
que no te acuerdas de ver si es hermoso.

Vente niño vamos a ver
a este sol nuevo que quiere nacer.
Vente a ver como ha brotado
la llama viva del fuego apagado.

Llorará sin fundamento
y se le olvida cuando está contento.
No comprende el churumbel
pero tampoco nosotros a él.

Vente prima vamos a ver
la luna nueva empieza a crecer.
Vente a ver como ha salido
la rama fresca del árbol partido.

No podrá ver el futuro
pero sabrá vivir inseguro.
Será igual a otro cualquiera
pero a su estilo y a su manera.

Vente amigo vamos a ver
la fuente clara que rompe a correr.
Vente amigo vamos a ver
si el hombre nuevo pudiera nacer.

Letra y música: Chicho Sánchez Ferlosio

martes, 22 de diciembre de 2009

The Singer of Owls

Ilustr. J.Carlos Federico

O cantor dos bufos desapareceu na escuridade.
Unha vez máis, non gañara o premio.
Así pasaba no colexio.
Prefería os recunchos con luz ténue, onde camuflarse
e pensar en vogais longas e na fame,
e na amargura da neve profunda.
Tal mal humor non atrae moitos destellos.

Que me pasa?, preguntou ás sombras
-a esa hora, eran sombras das árbores-,
Por que malgastei o fío da miña vida?
Abrinme ós teus silenzos.
Permitín que a crueldade
e as plumas me posuiran.
Tragueime os ratos.
Agora, cando chego ó final, valeriro
de palabras e sen alento,
non me axudaches.

Agarda, dixo o bufo sisiloxamente.
Entre nós non hai premios.
Tí cantabas por necesidade,
coma min. Ti cantabas para min
e para a miña selva, a miña lúa, o meu lago.
O noso canto é un canto nocturno.
Hai pouca xente esperta.

Margaret Atwood: La Puerta, Bruguera, Poesía, 2009

lunes, 14 de diciembre de 2009

El muelle de las brumas

Jean Saudek: Hungry for your touch


La niebla del malecón filtraba en conos luminosos la luz de las farolas, se oía el golpeteo de agua-bruma sobre las barcazas. Yo, Elsa, camino muy cansada. El sonido de mis pasos resuena en mis oídos como un eco.

Había llegado hasta allí en el contorno vacío que ahora ocupaba. El cansancio me vencía. Me recuesto en unos sacos de mercancías que esperan el embarque y me quedo profundamente dormida. El círculo del sueño se convierte en espiral. Sueño que sueño.

Una mano cálida se posa sobre mi hombro, su contacto me despierta. No sé si estoy soñando, la viva sensación de su contacto me confunde. Siento una llama arder en mi corazón, una llama intensa que une mi corazón a la de aquel hombre sin rostro al que presiento y no quiero mirar. Noto su presencia a unos pasos de mí, el corazón me abrasa, no lo miro, tengo miedo, pero él lee, sí, lee en mi pensamiento y con su pensamiento me dice que no quiere hacerme daño, que soy yo el motivo de su largo viaje, que la barca está preparada para los dos.

No podía ser, estaba soñando, pero… ¿ cómo soñar? si el fuego de mi pecho era tan real, si aquella presencia me proponía un destino ancestral que resonaba fuerte en mi alma.

El sueño de aquel hombre y mi sueño irremediablemente habían confluido en el muelle de las brumas.

El viento no soplaba y la barcaza atravesaba las olas en la noche con el sonido del motor resonando en la niebla.

Apenas veo la silueta del hombre, su sombra recortada contra la otra más oscura de la noche. Por veces, él se gira para mirarme y yo bajo la cabeza, mientras mi mente lucha contra el sueño intentando someter a la razón lo que en ella no tiene cabida.

¿Quién era él? ¿hacia dónde me llevaba? eran preguntas que como un eco se iban perdiendo en el olvido, en las aguas del olvido de aquel Leteo, en el que acaso Orfeo conducía a Eurídice a la vida o, por el contrario, ¿era Caronte quien la llevaba hacia la orilla de la cual nunca se regresa?.

Es entonces cuando él se acerca, con su mente le dice a la mía que nuestro destino es el viaje y tiende sus brazos hacia mí. Veo sus fuertes brazos tatuados que debo rechazar y escucho su mente hablarme con dulces palabras llenas de persuasión que me atrapan. La barca ya no es barca, el río ya no es río. Giramos en un torbellino que nos engulle hacia no sé que abismo de vértigo.

Siento una mano posarse sobre mi hombro y su contacto me despierta.

- Señora, lo siento, pero la película ha terminado.

Abro los ojos, pero quiero no mirar, aún siento arder mi corazón. Me levanto de la butaca, me siento un poco mareada, las piernas me flojean. Siento que voy a caerme cuando un brazo fuerte y tatuado me sostiene.

- ¿ Se encuentra bien? ¿Quiere que la acompañe?

-

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Xornadas Feministas Estatais, Granada 30 anos despois


Fun a Granada, si. Eran 130 actividades: identidade, xénero, aborto, prostitución, coidado, crise, arte, os nosos corpos e vidas, e 3000 mulleres de todo o Estado. Un novo pulo para o meu feminismo, para o meu compromiso. E alí nos nutrimos, debatimos, bailamos, rimos e saímos ás rúas: "Alerta que camiña a loita feminista polas rúas granaínas". Recoñocéndonos aínda que nunca nos tivéramos visto. Identificándo en discursos teóricos e en investigacións moitas reflexións sobor das experiencias que nos conforman, corroborando en outras voces análises feitos no camiño, un camiño que xa non ten volta atrás.