sábado, 30 de abril de 2011

Aislamiento

Foto: Manuel Sendón
La mirada distraída
El ojo lleno de vacío
Como si lo de afuera
Lo que se ve
No se registrara dentro,
Como si mi ser en el mundo
Hubiese cortado los puentes
Y la isla de mi corazón
Flotara en un océano
Infestado de tiburones.

No puedo cruzar
No puedo cruzar
No puedo cruzar
Una está de pie sin poder moverse
sin poder cruzar y aliviar
el dolor del otro
los cuerpos atravesados
ensartados en las púas del mundo
Sus ruídos no tienen sonido.

No puedo cruzar
No puedo cruzar
Cada día más silencio me rodea
Más impotencia
Gioconda Belli.: Aislamiento
Fuego soy, apartado y espada puesta lejos
Visor Poesía 2007

lunes, 18 de abril de 2011

Algunas veces...

Algunas veces me encuentro conmigo. Súbitamente. Entronces pongo las puntas de los pies en el bordillo de mis ojos, tomo impulso, me estiro como un pájaro en el aire y me tiro de cabeza a mi mirada. Dentro estoy yo. Completa. Hay islas, y restos de naufragios, y tesoros. Si se me acercan los miedos los acaricio y les hablo con una voz serena que los duerme. Nado. Y no lloro.
Cristina Huete en su Facebok

jueves, 14 de abril de 2011

14 de abril

Ilustración de Ana Juan
VIVA A REPÚBLICA!!!!
A pola III!!!!

jueves, 7 de abril de 2011

Auga perdida

foto: Selina
 Auga moi de vagar, case parada,
que unha mañá acordando, foche abrigo
e consolo na terra magoada
de quen naceu para correr contigo,

desperta esa febre que persigo
na neboa dunhas mans ensarillada;
ou, indo a ti, devólveme o castigo:
sede a ferver en freixa encadeada.

Ou dos labios que rezan para os prados
o alento verta, aquel que arremuíña
sombras a penas sobre ti e distancia

de xestos, brillos, corpos decepados.
Auga ou lúa nun vértice de espiña,
pel abrindo un pomar ao pé da infancia

Auga Perdida, Lembranza do Areal. .
Anos de Viaxe (Poesía 1981-1987)
Xavier Rodríguez Baixeras
Edicións Xerais de Galicia 1987

domingo, 3 de abril de 2011

Non te achegues

foto: Florianna Barbu

Morde as miñas palabras, tragaas, dixíreas coama se fosen túas, cúspeas.
Envolve teus brandos osos na miña sombra e saca do faiado a tristura.
Xa pasean animais ocultos baixo a terra, arrabuñan e rascan as raíces, removendo a túa saliva na miña boca.
Non, non te achegues a miña pel que exuda o amargor do axenxo. Garda a distancia, sé prudente.
Come, si, o alimento cárdeno que envelena a túa alma, sé constante.
Se voas baixo, ningún arame  te tronzará.
Non, nen os ollos se che resolverán en humidadade, tampouco sentirás o frío.
Claudica ante o ermo que se che ofrece porque nas  chemineas medra o feluxe e os fogares están apagados.
Ensaia escenarios de aceiro e agocha os ouvidos á música dos carambelos.
Non, non esgotes a túa lingua en verdades, así poderás sentir o sabor a cartón doce das máscaras.

...E non haberá igrexas que encerren a Deus...

Primavera: Florianna Barbu

 Todo volverá a ser grande y magnífico.
La tierra sobria y las aguas onduladas,
los árboles gigantes, los muros muy pequeños;
y en los valles, un pueblo fuerte y múltiple
de pastores y labriegos.

Y no habrá iglesias que encierren a Dios
como a un prófugo, para luego plañerlo
como a un animal preso y herido;
las casas se abrirán a quien pida refugio,
y habrá un sentir de ilimitada ofrenda
en todo quehacer y en ti y en mí.

Ya nadie mirará más allá ni aguardará otra vida,
tan sólo anhelarán no profanar la muerte
y vivirán con entrega la vida terrena
para no ser nuevos cuando vayan a parar a sus manos.
 R. M. Rilke: El libro de las horas

Medianoche (bolero)

Autorretrato: Sol Rivas
 
Ven a beber conmigo en doce copas
doce campanas esta medianoche
escucharás el bronce congelado
tañendo nuestro adiós en doce copas.

Ven a besar conmigo en doce copos
la nieve amarga que fundió el invierno
sobre la altura de mis sienes y este
desamparado corazón que tengo.

Ven a morder conmigo en doce gritos
los labios de un dolor ya redoblado
será la última boca que tú beses
cuando vayas camino del ocaso.

No bien bebas conmigo el sorbo amargo
en la voz gris de los metales ciegos
vendrá esta medianoche repicando
la eternidad de nuestros dos destierros.



miércoles, 9 de marzo de 2011

Dende a muller que son, as veces...

Golden ligth by Floriana Barbu

Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar
aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,
hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes
que deseara mi madre.

No sé por qué
la vida entera he pasado
rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa de sus vidas impecables
por extraño maleficio,
me inspiran.

Reniego  de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo:
del pudor de sus desnudos
bajo la planchada y almidonada
ropa interior.

Estas mujeres, sin embargo
me miran desde el interior de los espejos
levantan su dado acusador
y a veces cedo a sus miradas de reproche
y quiero ganarme la aceptación universal
ser la "niña buena", "la mujer decente",
la Gioconda irreprochable.

Sacarme un diez en conducta
con el partido, el estado, las amistades,
mi familia, mis hijos, y todos los demás seres
que pueblan este mundo nuestro.

En esta contradicción inevitable
entre lo que debería haber sido y lo que es
he liberado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mi, queriendo ser yo misma-

Transgrediendo maternos mandamientos
desgarro adolorida y a trompicones
a las mujeres internas
que desde la infancia me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,

Porque me atrevo a ser esta loca
falible, tierna, vulnerable,
que se enamora como alma en pena
de causas justas, hombres hermosos
y palabras juguetonas.

Porque de adulta me atreví a vivr la niña vedada
he hice el amor sobre escritorios
-en horas de oficina-
y rompí lazos inolvidables
y me atreví a gozar
el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todas mis ancestras
me dotaron.

No culpo a nadie. Más bien agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo Edith Piaf.

Pero en los pozos oscuros en los que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento lágrimas pujando,
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.

Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mi,
contra esta mujer
hecha y derecha,
plena.
Esta mujer de pechos en pecho
y caderas anchas
que, por mi madre y contra ella
me gusta ser
Guioconda Belli

miércoles, 16 de febrero de 2011